No sería justo por nuestra parte, no aceptar, que aunque de forma muy dura, hemos tenido la inmensa suerte de vivir muy de cerca el testimonio de vida de 2 matrimonios.
Si bien es cierto que el mérito, el sufrimiento, y el ejemplo en gran medida son de las que ya dejaron de padecer, (me refiero como todos sabeis, a Maika y Consuelo), no es menos meritorio, ejemplar y digno de agradecimiento, por lo que nos enseñan en el día a día, Ale y Paco, en su sufrimiento y aceptación de su cruz, rindiendo homenaje a quienes fueron elegidas para dar testimonio con sus vidas, de la forma tan humanamente extraña, que el señor tiene de escribir la historia.
Tampoco sería justo olvidarnos de Consuelo, de como dió ejemplo de lucha y aceptación, de acogida para con todos.
Obviamente ambas tenían una comunicación más allá de lo normal, pues las unía un vínculo por el cual ya están en su destino, preparando las estancias de los que todavía estamos aquí.
Es curioso que ambas tuvieran en los momentos duros la sonrisa siempre dispuesta, la apertura a los demás, de estar más atentos a las necesidades de los demás que a sus propias penurias.....
No sería justo, finalmente, no caer en la cuenta que hemos sido bendecidos y que no podemos seguir viviendo igual, con lo que ambas nos han legado y lo que el Señor nos está queriendo enseñar con su ejemplo.
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